El centro de intercambios multimodal de Les Mureaux ocupa una posición estratégica en los Yvelines, dentro de la Comunidad Urbana Grand Paris Seine & Oise (GPS&O). Ubicado sobre la línea ferroviaria París–Normandía, constituye una puerta de entrada principal a la ciudad y un nodo de movilidad llamado a acompañar el aumento de flujos ligado al desarrollo de la oferta de transporte y a la transformación progresiva del barrio de la estación. En este contexto, el proyecto busca hacer surgir un centro de intercambios más legible, acogedor y funcional, capaz de responder a los usos actuales y anticipar los del futuro.

La intervención en los espacios públicos se basa en un doble objetivo: asegurar y agilizar las correspondencias entre los distintos modos de transporte, y revalorizar el barrio de la estación como un verdadero espacio urbano. Actualmente, el sitio está fuertemente condicionado por la presencia de infraestructuras viales estructurantes, en particular la RD43 (carretera departamental 43) y las circulaciones de tránsito vinculadas al cruce del Sena, que generan un tráfico importante en el mismo corazón del centro. Mantener un eje vial eficiente sigue siendo necesario, pero el proyecto propone una recomposición completa de sus alrededores para equilibrar el uso del espacio público.
El centro de Les Mureaux se concibe así como un eslabón esencial de la política de GPS&O a favor de los modos activos. Mediante el diseño del pavimento, la jerarquización de los espacios y la continuidad de los recorridos, el proyecto refuerza las conexiones peatonales y ciclistas a lo largo de la RD43 y hacia los accesos de la estación. Los itinerarios ciclistas se racionalizan, se hacen más seguros y legibles, en coherencia con las rutas existentes y futuras. La entrada de la ciudad constituye un punto clave: la rotonda se redimensiona para integrar un anillo ciclista continuo, garantizando la fluidez de los desplazamientos y la seguridad de los ciclistas, al mismo tiempo que se libera espacio para los peatones y para una revalorización paisajística de los bordes urbanos.


Pensado como un polo bifaz, el proyecto despliega en cada acceso de la estación itinerarios y aparcamientos para bicicletas lo más cerca posible de los accesos a la estación. Las circulaciones dedicadas evitan los conflictos de uso y orientan de manera natural a los ciclistas hacia dos bicicleteros seguros, que ofrecen estacionamiento y servicios útiles para el día a día.


El paisaje desempeña aquí un papel central como interfaz y elemento de apaciguamiento. Alineaciones de árboles, nuevas plantaciones, suelos permeables y dispositivos vegetales estructuran los espacios públicos, acompañan los flujos y crean secuencias de confort. Más allá de la imagen, estas intervenciones contribuyen a limitar los efectos de isla de calor, a filtrar las molestias relacionadas con el tráfico y a favorecer una gestión más natural de las aguas pluviales. Así, el polo se convierte en un espacio de transición entre infraestructura y ciudad habitada: un espacio público legible, robusto y acogedor, donde la movilidad se integra en un entorno urbano reconfigurado.
