El proyecto del nuevo campus del Instituto de Formación Marcel Sauvage reinventa un sitio durante mucho tiempo dominado por los coches, para devolverle la dimensión de un verdadero espacio de vida y naturaleza. El corazón del conjunto es la Plaza del Campus, un amplio parvis paisajístico que conecta los edificios existentes con el nuevo polo de formación.



Este esplanada, que funciona al mismo tiempo como patio, plaza y jardín, está compuesta por manzanas de tierra vegetal arboladas situadas sobre una base de hormigón lavado. Estas islas verdes, plantadas con arces, alisos y tilos, están rodeadas de praderas floridas y estratos herbáceos locales. Verdaderos pulmones ecológicos, ofrecen sombra, asiento y frescor, al mismo tiempo que acogen una biodiversidad común y resiliente.
El proyecto paisajístico prolonga esta composición en vertical, gracias a la presencia de terrazas y cubiertas ajardinadas. Los jardines suspendidos del primer piso (R+1), intensivos y accesibles, crean nuevos espacios de convivencia y relajación en contacto con el edificio. Las cubiertas superiores, plantadas con vivaces aromáticas y plantas de pradera, contribuyen a la regulación térmica del edificio, al mismo tiempo que prolongan la trama verde del campus.




Concebido bajo una lógica de sobriedad y resiliencia climática, el diseño paisajístico integra la gestión de aguas pluviales, la desimpermeabilización del suelo y el mantenimiento del confort de uso en todas las estaciones. La paleta vegetal, con un 80 % de especies locales, teje un ecosistema vivo, soporte de bienestar, pedagogía y conexión entre generaciones.
Este campus-jardín encarna una visión contemporánea del lugar de aprendizaje, sostenible, inspiradora y abierta a su entorno.