Ubicado en el corazón del eco-barrio de Les Roseaux, el estadio polideportivo de Montévrain, diseñado junto con OLGGA architectes, se asienta en un paisaje abierto, en el borde urbano, donde naturaleza y usos se combinan de manera armoniosa. El equipamiento se integra en una nueva trama urbana concebida como un espacio de respiro entre las islas edificadas y los horizontes naturales del territorio.



El proyecto se apoya en una lectura precisa del lugar: las líneas del terreno, las orientaciones y las vistas hacia el gran paisaje estructuran la organización general. Los recorridos peatonales y las continuidades paisajísticas enlazan los distintos espacios deportivos, garantizando una transición fluida entre la ciudad y la llanura.

La vegetación desempeña un papel central: praderas floridas, bosquetes de especies locales y alineaciones arbóreas acompañan los flujos, dibujan los recorridos y generan microclimas favorables al confort de uso. Este entramado vivo conecta los espacios deportivos con su entorno, fomentando la biodiversidad y la permeabilidad del suelo.
Los materiales naturales y permeables, combinados con un sistema de gestión suave de las aguas pluviales mediante zanjas paisajísticas, expresan la voluntad de un proyecto sobrio y sostenible. El diseño global privilegia un enfoque integrado, en el que arquitectura y paisaje dialogan para crear un lugar funcional, apacible y acogedor.


En la articulación entre el parque y el barrio, el estadio se convierte en un referente colectivo, abierto a su entorno y orientado al placer del juego, del movimiento y del compartir.


