Concebidos como auténticos islotes de frescor, los nuevos patios de las escuelas Franklin y Raspail se inscriben en una voluntad clara de dar respuesta a los retos climáticos contemporáneos. Gracias a una vegetación abundante y a la integración de elementos naturales, estos espacios ofrecerán refugio frente a los episodios de calor, al tiempo que favorecerán la biodiversidad local.



Más allá de su dimensión ambiental, estos patios se plantean como espacios educativos al aire libre. Ofrecen a los niños experiencias sensoriales diversas, propicias para el despertar, la experimentación y el descubrimiento.
Recorridos lúdicos, áreas de juego, materiales para tocar, aromas para percibir: cada elemento ha sido pensado para estimular los sentidos y despertar la curiosidad.




La accesibilidad universal constituye asimismo un eje central del proyecto. Cada intervención paisajística está diseñada para garantizar una circulación fluida, legible e inclusiva, permitiendo que todos los niños, independientemente de su nivel de movilidad, puedan apropiarse plenamente de los espacios.




Al transformar estos patios en oasis pedagógicos, apaciguadores y sostenibles, la agencia contribuye a inscribir este legado del siglo XX en una dinámica decididamente orientada hacia el futuro, donde bienestar, naturaleza y educación se entrelazan de manera inseparable.