Los paisajes propuestos adoptan una firma estética local y establecen un vínculo íntimo con el entorno circundante. Así, las transiciones entre espacios públicos y privados buscan ser armoniosas.
Un filtro vegetal progresivo y compuesto se organiza a lo largo de la Avenida Jean Mermoz y de las playas para dotarlas de intimidad y ofrecer un rostro vegetal al espacio público a lo largo del eje urbano principal. Asimismo, los límites colindantes se vegetan para preservar la privacidad visual y el confort acústico de los residentes cercanos al proyecto y de los usuarios del sitio.




El aparcamiento de proximidad, ubicado en la parte sur de la parcela, está compuesto por plazas sobre losas ajardinadas para limitar su impacto visual y la impermeabilización del suelo, y está plantado con árboles y macizos en tierra existente que aportan sombra bienvenida.
La composición vegetal contribuye también a la atmósfera serena y tranquila del proyecto, especialmente desde el interior, donde se abren amplias perspectivas hacia los espacios exteriores ajardinados y el paisaje. Uno de los principales desafíos es la coherencia de la volumetría del proyecto con el paisaje urbano actual.
Para ello, se prevén retrocesos y acondicionamientos en los límites de la parcela. Esta separación se asegura mediante una franja vegetal densa en las partes oeste y sur, y un acompañamiento paisajístico a lo largo de la avenida en la parte este.

